Recuperando el tema del último post me gustaría comentar algunos puntos muy importantes para portear a nuestros bebitos de una forma segura. Muchas veces veo por la calle a los pobres niños mal colocados y me da una pena tremenda! 
Por eso me gustaría que por lo menos vosotros lo hagáis de la manera correcta y segura. Esta foto os puede ayudar mucho a la hora de colocados a vuestro bebé de una forma básica y segura.


Lo primero que hay que tener en cuenta es la postura natural del recién nacido, siempre está encogidito, con la espalda en "forma de C" como si fuera una ranita, las rodillitas quedan por encima de la cadera, a la altura más o menos de su ombligo, manteniendo entre ellas un ángulo de 90°. Digamos que si vemos al bebé de espaldas dibujaría una "M" con su cuerpecito, debemos portear manteniendo esta postura natural ya que es recomendable para un correcto desarrollo de la cadera del niño y así respetar su fisiología.

La cabeza del niño debe ir apoyada sobre el cuerpo del porteador, de forma firme pero suavemente sujeta con la tela del fular o de la bandolera, de este modo la cabecita del bebé no se moverá por los movimientos del porteador. Es importante mantener la barbilla del bebito despegada de su pecho, así evitaremos algún susto porque se le bloqueen las vías repiratorias, cosa que puede pasar porque sus vías respiratorias son muy blanditas por la inmadurez. 

Lo importante es estar constantemente revisando la postura del bebito y a su vez prestar atención a su respiración para asegurarnos de que el niño está relajado y dormido, respirando correctamente y fijarse en que la tela no le cubre la cara entera. Como podéis ver perfectamente en la foto sería la forma correcta.

Teniendo en cuenta estas cosillas disfrutaremos al máximo de portear a nuestros pequeños y pasados unos meses todo será mucho más sencillo porque el riesgo de asfixia disminuye muchísimo. 

Espero haber solucionado algunas de vuestras dudas y si tenéis más ya sabéis lo que tenéis que hacer :)


La semana pasada hablábamos de tener un parto respetado, ésta nos vamos a centrar en el respeto al recién nacido, que en muchas ocasiones es olvidado. Al fin y al cabo es el otro gran protagonista del parto, y encima es el más indefenso por lo que hay que intentar velar por él el máximo posible.

Una de las cosas que se suelen hacer después del parto y que interfiere en la lactancia y que perjudica al niño, es separar a la mamá del bebito. Esto se hace casi siempre para pesarle y medirle, es decir, para tallarle con tanta prisa que no sé que sentido tiene ¡ni que fuera a hacer la mili! También se le suministra la vitamina K inyectada (también de puede dar por vía oral pero debe ser que un pinchazo es más cómodo) y se le trata la hipotermia en vez de optar por la solución más rápida y eficiente: ponerlo sobre el pecho de la madre. Y es que es el calor materno el que actúa como estufa natural idónea, mejor aún que el calor artificial habitual. ¿Alguien entiende todo esto?


Como ya hablamos en el post del porteo, los humanos tenemos dos tipos de gestaciones. En la primera estamos dentro del útero materno en un ambiente líquido que nos proporciona alimento de forma continua y sin esfuerzo. Además permanecemos a una temperatura adecuada constante, nos mecen constantemente y estamos siempre en postura vertical,donde los ruidos directos que recibimos vienen de nuestra mamá (su voz, sus latidos, ruidos intestinales...) y los que oímos del exterior están amortiguados por el líquido amniótico y el cuerpo de la madre. Lo mismo pasa con la luz que nos llega completamente tamizada.

Una vez que salimos al exterior y comenzamos nuestra otra gestación debemos estrenar nuestro sistema respiratorio y respirar por nosotros mismos. Sentimos hambre y sed, recibimos la luz y el ruido sin ningún tipo de filtro. En esta fase todo es mucho más potente, sentimos frío y calor y nos cuesta muchísimo regular nuestra temperatura. Además nos cambian de posición y pasamos de estar una semana boca abajo a recolocarnos boca arriba.

Desde Little Doula lanzamos una pregunta: ¿no podríamos hacer esta transición menos violenta? Porque sabemos que hay formas de recibir al niño en nuestro mundo mucho más agradables para él, como puede ser el corte tardío del cordón que les ayuda a aprender a respirar o la no separación del bebé y la mamá que, a parte de ser importante para la lactancia, alejamos al recién nacido de lo único que es familiar para él. Un poquito cruel ¿no?