¡Buenos días a todos!
Ayer acudimos a un taller de preparación al parto y estuvimos comentando en qué circunstancias deberíamos acudir a urgencias cuando estamos embarazadas. Generalmente sabemos cuando algo no va bien pero hay muchas veces que no acudimos porque parece que no es para ir a urgencias y no queremos ser pesadas. Bueno pues aquí os dejo un listado de situaciones en las que hay que ir a urgencias sí o sí cuando tenemos:

* CUALQUIER CONTRACCIÓN DOLOROSA ANTES DE LA SEMANA 37. Debemos sentir una contracción con bastante dolor, puede ser síntoma de que algo no va bien.

* CONTRACCIONES CADA 5 MINUTOS DURANTE UNA HORA, en el caso de ser el segundo hijo o más, CONTRACCIONES CADA 10 MINUTOS DURANTE UNA HORA. Como ya os imaginareis esto significa que a vuestro bebito le está llegando el momento de nacer. Es importante que las contracciones tengan la misma frecuencia durante una hora, si las contracciones empiezan a espaciarse no estamos de parto, simplemente estamos ensayando para el "Gran día" y no hay que acudir a urgencias.

* CUALQUIER SANGRADO MAYOR QUE UNA REGLA. No debéis confundir con el tapón mucoso que es como flujo abundante marroncillo y bastante más escaso que una regla. Desde que se expulsa el tapón hasta que llega el día del parto pueden pasar días o incluso semanas, por eso no hay que ir a urgencias cuando se echa el tapón mucoso, eso es síntoma únicamente de que habéis dilatado un poquito, pero nada de ponerse de parto. Si no hay otros síntomas no vamos al hospital.

* SI NO NOTO AL BEBÉ MOVERSE EN 24 HORAS. Si os parece que el bebito se ha movido poco durante el día podéis tomaros un zumo o una chocolatina y sentaros para intentar sentirle, si después de hacer ésto no lo sentís y hace más o menos un día que casi no lo notas debes acudir a urgencias.

Estas son las primeras cuatro situaciones en las que se recomienda ir a urgencias, en el post del próximo viernes os comentaremos otras cuatro causas. Si tenéis alguna pregunta de las situaciones que hemos nombrado hoy no dudéis en escribirnos algún comentario o bien podéis poner la pregunta en el muro de nuestro Facebook, lo que os resulte más cómodo,  ya sabéis que nos encanta que participéis porque aprendemos muchísimo con vosotros. ¡Hasta el viernes!

 
 


El otro día nos encontramos con un artículo que pertenecía a una importante web de maternidad en el que comentaban que hay alimentos que ingiere la mamá lactante que pueden incomodar al bebé.
 



En el artículo adjuntaban una lista de alimentos propensos a afectar el comportamiento de nuestro bebito, como por ejemplo: huevos, trigo, maíz, soja, frutos secos, chocolate (éste nos hace especial gracia porque casi todas las mamás lactantes tenemos una adicción al chocolate, nuestro cuerpo nos pide comer chocolate en cantidades industriales), cítricos, leche, repollo, ajo, brócoli, y alguno más...

Para empezar hay que comentar que la alimentación de la madre prácticamente no influye en la composición de su leche. Tanto la lactosa como las proteínas son invariables, y el resto de alteraciones no está demostrado que tenga repercusión en el bebé. En cuanto al sabor de la leche sí que puede variar algo pero no le suele afectar al bebito, puesto que la madre suele comer lo mismo. Nos referimos a que pocas veces introduce alimentos nuevos y el bebé está acostumbrado a estos sabores de la dieta de su madre porque los prueba desde que está en la tripa. Es decir, cuando el feto está flotando en el líquido amniótico está a su vez bebiéndolo y el líquido amniótico, como pasa con la leche materna, cambia de sabor según lo que coma la madre. De modo que un bebé mejicano estará acostumbrado al picante y uno indio a las especias puesto que es habitual que su madre las coma.

Otra creencia muy frecuente es pensar que los alimentos que nos provocan flatulencia van a darle gases al bebé. Lo primero que debéis saber es que las burbujas de algunas bebidas ¡NO CIRCULAN POR LA LECHE AL IGUAL QUE NO LO HACEN POR LA SANGRE! es un gran error pensar que porque las madres las beban lo niños van a tener gases. En el caso de las legumbres o alimentos como el brócoli es imposible que le puedan producir gases al bebé puesto que el gas se produce en el intestino de la madre por la fermentación de sustancias no absorbidas y como no se absorben no pueden pasarse a la leche. 

Hay algo en lo que tiene razón el artículo: el caso de los lacteos es especial. Hay veces que hay que tenerlo en cuenta porque sí afecta al bebé pero como es algo en lo que nos vamos a centrar más ampliamente en un futuro en este blog lo mencionanos de manera anecdótica. ¡Eso sí, atent@s a las nuevas actualizaciones!

Para tranquilidad de todas las mamás podeis comer todo lo que querais, no hay alimentos prohibidos durante la lactancia y el embarazo. Lo mejor, como siempre, ¡una dieta sana y variada!  



Nos ha enternecido muchísimo este momento, para que luego nos pensemos que somos muy distintos al resto de los animales, nuestros instintos más primarios siempre perdurarán y gracias a ellos podremos sobrevivir. Nos parece tan identica la reacción de mamá panda cuando conoce a su cachorro a la de cualquier mamá que conoce por primera vez a su bebé... son imagenes que siempre nos emocionan.







Hola mamás, ya estamos de vuelta. Sé que nos hemos demorado un poco desde la última publicación pero retomamos esta aventura con las pilas bien cargadas. Hoy para reinaugurar el blog hablaremos de algo que todas me pedíais que hiciese: los talleres de lactancia. Para la que no sepa lo que es un taller de lactancia o un grupo de apoyo es un lugar donde se reunen las mamás para hablar de temas relacionados con la maternidad, no necesariamente con la lactancia, se tratan todo tipo de problemas que puedan aparecer en los primeros meses de vida del bebé.

La primera razón por la que debemos acudir a un taller de este tipo es por no sentirnos solas en el camino de la maternidad, porque es un camino precioso pero a veces tiene cuestas y se vuelve complicado. Nos ayuda a sentirnos comprendidas ante problemas que no parecen tales antes de tener un bebé, al estar todas en la misma situación nos entendemos todas casi a la perfección y mostramos una gran empatía entre nosotras. Dentro de este espacio hay cabida para tratar problemas que parecen normales y que hay que sufrir por el mero hecho de tener un bebito pero que si se está bien informada los podemos evitar y no tener que sufrirlos, como pueden ser las grietas, mastitis, malos enganches, ingurgitaciones, y muchas más pequeñas cosas que pueden desembocar en un abandono de la lactancia o en un gran sufrimiento tanto para la madre como para el hijo. 

Las madres nos encontramos muchas veces con que la gente que nos rodea nos dá su opinión sobre todo lo que tiene que ver con nuestro hijo y cuando estamos tan vulnerables nos puede afectar mucho y bloquearnos hasta tal punto que al final hacemos lo que nos dicen los demás y dejamos al margen nuestras propias creencias para hacer lo que nos dice el resto. Por ejemplo:  "No cojas al niño que se va a acostumbrar" , "Déjale que llore que ensancha los pulmones", "Si le metes en tu cama estás perdido", "Tienes poca leche", "Para qué le das la teta si ya no le alimenta"... ¿Os suena alguna? Pues en el grupo lo compartimos y nos reímos de ello, y nos hacemos fuertes para criar a nuestros hijos como queremos nosotras, no como nos dicen los demás.

Otro de los momentos clave para una mamá es la vuelta al trabajo, es algo durísimo, nos dá una pena tremenda dejar a nuestros hijos, en el grupo nos apoyamos y nos comprendemos y así nos animamos. Podemos ayudarnos a seguir con la lactancia aun trabajando fuera de casa, o en su defecto conseguimos que el destete no resulte tan doloroso como sería si lo hacemos sólas.

Compartimos las malas noches, los gases, los cólicos, los llantos, las preocupaciones, los trucos y un sin fin de cositas del día a día, eso sí, por encima de todo compartimos el amor incondicional hacía nuestros bebitos y la felicidad que nos inunda en esta etapa de nuestras vidas. 

Antes de terminar quería hacer un llamamiento a las mamás que alimentan a sus niños con leche artificial, que sois más que bienvenidas a los talleres de lactancia porque sois mamis :). Así que ya sabes, si eres mamá o lo vas a ser únete a un grupo de apoyo, todo se volverá más sencillo.

Por último quiero agradecer a mis "mamis geniales" todo el apoyo y la ayuda que me han prestado durante estos dos años de mi aventura maternal, sin ellas no habría disfrutado tanto de mi enano ni habría descubierto mi verdadera vocación. Me encanta recibir vuestro cariño y espero de todo corazón que os llegue el mío.¡¡¡ Mil gracias chicas!!


¿Qué os parecen estas fotos? ¿Tan escandaloso es fotografiar a una muñeca pariendo? Lo siento pero es la forma que tienen los humanos de llegar al mundo y por mucho que nos empeñemos en esconderlo y en medicalizarlo la madre naturaleza es muy fuerte y contra ella no podemos luchar, los bebés siempre vendrán de la misma forma. Desde Little Doula queremos reivindicar que se vuelvan a vivir los partos, que se vivan con alegrías y no con miedos porque es una nueva vida que asoma y, si se deja actuar al instinto, todo es mucho más sencillo y no tienen cabida los miedos. Hay que aprender a celebrarlos y no a taparlos. 


Y no
 sólo queremos ver los partos ¡también queremos ver las lactancias! Porque para el que no se haya enterado las mujeres damos teta y las del siglo XXI también, y la OMS recomienda que lo hagamos hasta los 2 años como mínimo. Siiii habéis oido bien, ¡¡¡HASTA LOS 2 AÑOS CON TETA!!! Basta ya de usar el bibe como único icono de alimento del niño, el natural y el que hay que normalizar es la teta.  



Y sí, volvemos pegando fuerte porque hemos recuperado fuerza.







La semana pasada hablábamos de tener un parto respetado, ésta nos vamos a centrar en el respeto al recién nacido, que en muchas ocasiones es olvidado. Al fin y al cabo es el otro gran protagonista del parto, y encima es el más indefenso por lo que hay que intentar velar por él el máximo posible.

Una de las cosas que se suelen hacer después del parto y que interfiere en la lactancia y que perjudica al niño, es separar a la mamá del bebito. Esto se hace casi siempre para pesarle y medirle, es decir, para tallarle con tanta prisa que no sé que sentido tiene ¡ni que fuera a hacer la mili! También se le suministra la vitamina K inyectada (también de puede dar por vía oral pero debe ser que un pinchazo es más cómodo) y se le trata la hipotermia en vez de optar por la solución más rápida y eficiente: ponerlo sobre el pecho de la madre. Y es que es el calor materno el que actúa como estufa natural idónea, mejor aún que el calor artificial habitual. ¿Alguien entiende todo esto?


Como ya hablamos en el post del porteo, los humanos tenemos dos tipos de gestaciones. En la primera estamos dentro del útero materno en un ambiente líquido que nos proporciona alimento de forma continua y sin esfuerzo. Además permanecemos a una temperatura adecuada constante, nos mecen constantemente y estamos siempre en postura vertical,donde los ruidos directos que recibimos vienen de nuestra mamá (su voz, sus latidos, ruidos intestinales...) y los que oímos del exterior están amortiguados por el líquido amniótico y el cuerpo de la madre. Lo mismo pasa con la luz que nos llega completamente tamizada.

Una vez que salimos al exterior y comenzamos nuestra otra gestación debemos estrenar nuestro sistema respiratorio y respirar por nosotros mismos. Sentimos hambre y sed, recibimos la luz y el ruido sin ningún tipo de filtro. En esta fase todo es mucho más potente, sentimos frío y calor y nos cuesta muchísimo regular nuestra temperatura. Además nos cambian de posición y pasamos de estar una semana boca abajo a recolocarnos boca arriba.

Desde Little Doula lanzamos una pregunta: ¿no podríamos hacer esta transición menos violenta? Porque sabemos que hay formas de recibir al niño en nuestro mundo mucho más agradables para él, como puede ser el corte tardío del cordón que les ayuda a aprender a respirar o la no separación del bebé y la mamá que, a parte de ser importante para la lactancia, alejamos al recién nacido de lo único que es familiar para él. Un poquito cruel ¿no?